martes, 20 de septiembre de 2022

CAMARÓN DE LA ISLA


José Monge Cruz, conocido artísticamente como Camarón de la Isla o simplemente Camarón, nació el 5 de diciembre de 1950 en San Fernando (Cádiz). Cantaor español renovador del cante flamenco.

Séptimo de los ocho hijos de un herrero gitano, Luis Monje, que murió siendo él un niño, y de una canastera, Juana. Su apodo, "Camarón", le vino dado de la mano de un tío suyo, quien pensaba que su cabello rubio y su piel clara no encajaba con el estereotipo de un muchacho calé. Sintió desde niño la afición por el mundo de los toros, e incluso intentó iniciarse en el Arte de Cúchares, pero vio que no era lo suyo y se inclinó por el cante, algo habitual en su familia (su padre entonaba bien), donde se veneraban figuras como La Perla de Cádiz o El Chaqueta. De hecho, se le consideró un niño prodigio, ya que su cante causaba la admiración de todo aquel que le escuchara. Con siete años cantaba en los trenes y autocares que iban de la isla de San Fernando a Chiclana o Jerez, junto a su compañero Rancapino, y sus dotes flamencas se afianzaron en las innumerables fiestas flamencas que su familia solía preparar. Su paso por las escuelas fue muy breve, pues muy pronto comenzó a trabajar en la herrería de su padre, a la vez que cantaba para ganar algún dinero con el que contribuir a la exigua economía familiar. Uno de los locales que más frecuentó fue la Venta Vargas, donde Manolo Caracol, reputado genio del cante, reconoció su talento, e incluso le animó para que se presentara, en 1962, al concurso de cante flamenco del Festival de Montilla, el cual ganó, con lo que se inició su vida como cantante profesional, dejando definitivamente atrás su infancia. De hecho, su madre falsificó un papel, mintiendo en su edad, para que pudiera desplazarse a la Feria de Sevilla de 1963 cuando tenía tan sólo doce años; allí fue escuchado y alabado por el mismísimo Mairena. 

Su fama, a pesar de la edad, era ya incuestionable. Trabajó por toda Andalucía, sobre todo en Cádiz y en la Taberna Gitana de Málaga, y participó en uno de los eventos más importantes del universo flamenco, el Festival de Mairena. Cuando contaba sólo con dieciséis años, la compañía de Miguel de los Reyes le llevó a Madrid, donde durante mucho tiempo estuvo contratado en un tablao llamado Torres Bermejas. Muchas noches, de madrugada, Camarón continuaba cantando en El Palomar, una antigua venta en las afueras de Madrid, dedicado, pues, en cuerpo y alma a su profesión. Su fama se acrecentó, por lo que de los tablaos pasó a los festivales, donde su arte pudo ser mejor apreciado por sus seguidores, que ya comenzaban a formar legión. Sería en Madrid donde conociera al algecireño Paco de Lucía, con quien compartiera una buena parte de su carrera artística, grabando un total de ocho discos de larga duración entre 1968 y 1977. Con él grabaría su primer LP, Al verte las flores lloran, en 1968, un trabajo que marca la tónica de sus primeras grabaciones, en las que Camarón pone su máximo empeño en seguir la tradición del cante clásico más ortodoxo, muy respetuoso con la tradición.

A partir de este primer lanzamiento se sucedieron los álbumes: Son tus ojos dos estrellas (1971), Canastera (1972), Caminito de Totana (1973), Soy caminante (1974), Rosamaría (1976), Arte y majestad (1978). El espíritu inquieto y su amistad con los jóvenes valores gitanos de la época hicieron que Camarón buscara otros horizontes para su arte. Precisamente, sería en 1979 cuando realizara la primera grabación sin Paco de Lucía, el álbum La leyenda del tiempo, obra clave para entender el particular universo creativo de Camarón. El disco, el primero que grabara con su amigo Tomatito a la guitarra, fue una auténtica revolución en el mundo del cante, y la primera toma de contacto con el particular calvario que Camarón hubo de sufrir durante el resto de su carrera por las voces críticas que le censuraban que había "traicionado" la ortodoxia y la tradición que tan ponderada había sido antaño por parte de sus mentores. Se cuenta que hubo seguidores que, tras escuchar el disco, acudían a las tiendas para devolverlo porque "ése no era Camarón". La grabación, producida por Ricardo Pachón, quien ya apostara por artistas tan transgresores como los hermanos Amador (Pata Negra) o Kiko Veneno, se alejaba, bien es cierto, de la ortodoxia de guitarra, palmas y coros para introducir elementos lejanos a los palos clásicos del cante, con concesiones al rock, el jazz y las tradiciones orientales, aunque no dejara de ser un producto netamente flamenco. 

El disco incluyó instrumentos hasta ese momento desconocidos en un disco de cantaores: bajo, batería, percusión, piano Fender, teclados, guitarra eléctrica, cítara..., aunque Camarón canta en él con el mismo sentimiento que en sus trabajos anteriores. El de San Fernando tenía la idea de acercar el cante a un público poco acostumbrado al flamenco convencional, introduciendo instrumentaciones e innovaciones estilísticas que sonaran "mejor" para el público joven, con la intención de que fuera un arte más creativo. Son famosas, en este sentido, las ideas que expresara en una entrevista: "El flamenco está hecho, pero sobre lo hecho se puede seguir creando sin engañar, sin mistificar. ¿Por qué tenemos que hacer todos la soleá exactamente igual, como si fuéramos un disco? Si yo puedo añadirle algo propio, enriquecerla, sin desvirtuar lo que es el cante por soleá, ¿por qué no voy a hacerlo?". El cambio experimentado fue tan profundo que incluso cambió su imagen; abandonó, así, el soniquete "De la Isla" en su nombre, presentó su disco con una portada diferente a las anteriores, más "moderna", y posteriormente lució una barba que ya le acompañó para siempre. 

A pesar del significado y la enorme influencia que tuvo este disco, el esmero con que fue grabado y las expectativas que despertó entre sus creadores, fue un fracaso total de ventas (apenas se llegaron a las seis mil copias). Aún así, el disco supuso un cambio radical en la escena flamenca; sin saberlo, Camarón abrió una puerta que revolucionó el arte desde dentro y que dio pie al movimiento de "los jóvenes flamencos" (a él le gustaba llamarlo "flamenco rock gitano"), que tantos frutos ha dado y que tantas opciones ha concedido al mestizaje musical entre diversas culturas y modos de entender la música gitana. No fue extraño que Camarón iniciara otras colaboraciones con artistas alejados del flamenco, como los interpretes de jazz Jorge Pardo o Charles Benavent, e incluso existen algunas grabaciones en las que hace incursiones en el rock, como en algunas del grupo Alameda o incluso en solitario. A partir de ese momento Camarón presentó dos caras: una más comercial, la que ofrecía en sus grabaciones, que poco a poco iban siendo conocidas en gran parte del mundo; y otra más gitana y sobria, la de sus actuaciones en directo. Así, mientras sus discos eran consumidos por un público más abierto y heterodoxo, sus apariciones en los festivales se convertían en auténticas fiestas en las que el público, en su mayoría gitano, asistía con auténtica devoción y fervor casi místico.

El fenómeno fue en aumento, y en aquellos festivales donde aparecía, como en el prestigioso Cante de las Minas de la Unión de 1983, sus seguidores, que eran ya multitud, asistían embobados al espectáculo de un Camarón entregado hasta la extenuación en su cante, aunque una vez acabada su actuación (generalmente terminada con un delirio de aplausos y vítores, y un cantaor abandonando el escenario en plena catarsis), los espectadores se iban ruidosamente de la sala, sin respetar al siguiente artista. Nunca en la historia del cante se habían dado tales manifestaciones masivas, y ése era un argumento incontestable para los que criticaban su arte (la mayoría del público era gitano, cuyo instinto musical es, a la postre, el juez final y supremo del flamenco); fue, en definitiva, un fenómeno social que, no obstante, no enturbió la enorme calidad artística de su carrera. Fue también la época en la que Camarón comenzó a notar los efectos del consumo de drogas. El cantaor, de hecho, soportó su adicción hasta que tuvo que someterse, a finales de la década de los ochenta, a una cura de desintoxicación por el consumo habitual de cocaína y heroína (aunque nunca lo hizo por vía intravenosa).

Mientras tanto y, en el período de tiempo de los años 1979 a 1986, habían sido publicados nuevos discos de Camarón y éstos fueron: Calle Real (1983), Viviré (1984) y Te lo dice Camarón (1986). Precisamente en este año y concretamente el 17 de octubre de 1986, Camarón sufrió un accidente de tráfico, resultando gravemente herido al chocar su vehículo frontalmente con otros dos turismos, cuyos conductores murieron en el acto, por el que fue condenado a un año de prisión menor por un delito de imprudencia temeraria (aunque no fue encarcelado, ya que no tenía antecedentes) y su detención, el 27 de agosto de 1988 en San Fernando, por insultar e intentar agredir a un agente municipal que le recriminó el mal estacionamiento de su vehículo (fue encarcelado por espacio de dos días). Todo ello contribuyó a crear una "leyenda negra" alrededor de su persona, lo que ocasionó que surgieran rumores y comentarios malintencionados que llegaron incluso a propagar la falacia de que el cantaor había contraído el SIDA.

En 1989, entre marzo y septiembre, grabó en Sevilla y en Londres el disco Soy gitano, en el que colaboraron la Royal Philarmonic Orchestra y Ana Belén (cantando a dúo una canción compuesta por Juan Luis Guerra, "Amor de conuco"). En 1990 salió a la venta el álbum Autorretrato, un álbum recopilatorio conteniendo 19 canciones de lo que se creyó por su discográfica, Philips, era lo más selecto de su repertorio y personalidad. Cuando grababa un nuevo álbum con Paco de Lucía, en septiembre de 1991, su representante durante 20 años y que sólo contrataba sus recitales, Jesús Antonio Pulpón, anunció que Camarón actuaría en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona, pero meses después, en febrero de 1992, la organización lo excluyó de dicha ceremonia, si bien incluyó dos actuaciones suyas ese verano dentro del Festival de las Artes de la Olimpiada Cultural (las cuales nunca llegaron a producirse). Su última actuación pública tuvo lugar el 26 de enero de 1992, en el colegio mayor San Juan Evangelista de Madrid. A finales de marzo de ese mismo año viajó hasta Barcelona para grabar un vídeo de promoción del Pabellón Español en la Expo' 92 de Sevilla, y aprovechó este viaje para someterse a unas pruebas por una afección pulmonar, por lo que permaneció ingresado cinco días en la clínica Quirón. 

Pese a mantenerse en un principio en secreto el resultado de las pruebas médicas, el 8 de abril fue trasladado a la clínica Mayo de Rochester (Minnesota, EE.UU.), para someterse a mayores pruebas ante un posible diagnóstico de cáncer de pulmón. A principios de mayo de 1992 regresó a España para continuar con un tratamiento de reposo, que duró tres meses. El 12 de mayo de 1992 anunció la publicación del que sería su último álbum, Potro de rabia y miel, en colaboración con Paco de Lucía, que además de tocar dirigió y realizó la producción del disco, y de Miquel Barceló, que realizó el dibujo que sirvió de portada. Para la VII Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, que se iba a celebrar en el mes de septiembre de 1992, estaba previsto que el espectáculo inaugural fuera una mezcla de cante y toreo, que iba a correr a cargo de Camarón y Curro Romero en La Maestranza. Sin embargo, la muerte sorprendió al cantaor cuando, tras acudir al Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, la grave afección pulmonar que padecía pudo con él. Camarón fue un fumador empedernido, y aunque había abandonado la cocaína y la heroína hacía cuatro años, no pudo contener su impulso de fumar hasta sesenta cigarrillos diarios, lo que fue, sin lugar a dudas, el principal causante de su temprana muerte, ocurrida el 2 de julio de ese 1992. Su sepelio fue multitudinario; se calcula que cincuenta mil personas se dieron cita en el cementerio de su ciudad natal, donde sus restos fueron enterrados en un mausoleo. El artista estaba casado con quien fuera su compañera de toda la vida, Dolores Montoya, conocida con el cariñoso apelativo de "Chispa", con quien tuvo cuatro hijos, Luis, Gema, Rocío y José "Joseíyo".

Después de su fallecimiento, han salido a la venta numerosos álbumes de Camarón, siendo los más interesantes: El principio de una leyenda (1992) de la colección "Archivo de Flamenco", una grabación en directo del año 1971 en la que es acompañado por El Turronero y la guitarra de Antonio Arenas; Cada vez que nos miramos (1993), Nochebuena gitana (1994), Camarón nuestro (1994) un doble CD con grabaciones inéditas en directo acompañado por la guitarra de Tomatito; Antología (1996) un triple CD; Flamenco vivo (1997), Como el agua (1997), Por bulerías (1999), París 1987 (1999), Por fandangos personales (2000), Por bulerías V (2000), Camarón por descubrir (2000), Antología inédita (2001), Una leyenda flamenca (2002), un doble CD con una selección de temas entre 1969 y 1992; Por Camarón (2002), el homenaje que artistas españoles como Estopa, Rosario, Niña Pastori, José el Francés, Raimundo Amador o Remedios Amaya ofrecen a Camarón cantándole sus canciones; La generación de Camarón, un recopilatorio que además de a Camarón incluye a otros artistas como José Mercé, Vicente Soto "Sordera", José el de la Tomasa, Curro Malena o Manolo Sanlúcar; Alma y corazón flamencos (2004), un estuche que contiene 3 CD's con 33 canciones remezcladas y remasterizadas; Venta de Vargas (2005), Reencuentro (2008),  que contiene un CD+DVD; Sus 50 mejores canciones (2009) en tres CD's y San Juan Evangelista'92 (2010), la grabación en directo de su último concierto, antes de su muerte.

DISCOGRAFÍA seleccionada,
ÁLBUMES:


























Fuente: biografiasyvidas.com
Fotografía: listas.20minutos,es
Carátulas discos: coveralia.com/deflamenco.com

domingo, 18 de septiembre de 2022

LOLE Y MANUEL


Lole y Manuel es un dúo español de nuevo flamenco formado el año 1972 en Sevilla e integrado por Dolores Montoya Rodríguez "Lole" (nacida el año 1954 en Sevilla, voz) y Manuel Molina Jiménez (nacido el año 1948 en Ceuta, voz y guitarra).


El flamenco es el estilo musical español más conocido en el mundo entero y, sin temor a equivocarse, se puede afirmar que es uno de los símbolos más reconocibles y reconocidos de este país. Como suele ocurrir en cualquier tipo de música, tiene en su país de origen a sus más férreos defensores del llamado purismo, y que ven con malos ojos cualquier intento de innovación o renovación del estilo. Sus luces rojas se encendieron a mediados de los 70 por culpa de la irrupción de este dúo que dio un aire fresco y de renovación al estilo, siendo precursores del llamado "nuevo flamenco". 




Las causas de este cambio son las mismas que las de cualquier músico, en las influencias recibidas durante la juventud. "Está claro que yo no toco la guitarra como lo hace mi padre, ni Lole canta como lo hace su madre. Nuestros padres no oyeron a Janis Joplin ni a Jimi Hendrix, tampoco escucharon la música de los Beatles. Nuestro cambio está, sobre todo, en el ritmo... hemos renovado nuestra propia música, hemos intentado descubrirnos a nosotros mismos" (Manuel Molina). 




Otras de las cosas que se les echó en cara era que sus letras no hablaban de la realidad social del país, cosa que sí sucedía con otros cantaores que se hicieron más o menos populares a mediados de los años 70; sus textos eran poemas escritos por José Manuel Flores que hablaban sobre la naturaleza y el amor. "Nosotros queremos hacer ver que el flamenco, que no el "typical spanish", presenta no solo la cara triste, sino la viva; las flores, el sol y todos aquellos factores vitales tan importantes para comprender la esencia del pueblo andaluz. No olvidamos, eso sí, en ningún momento lo negativo, el puteo al cual ha sido sometido el pueblo gitano por parte de la cultura oficial. Pero esto lo tenemos tan presente, que a veces no queremos ni acordarnos de ello" (Manuel Molina).

Tanto Manuel Molina como Dolores Montoya son miembros de familias de estirpe artística; en el caso de Manuel, es hijo de Manuel Molina Acosta, más conocido como "El Encajero", y Lole es hija de la cantaora y bailaora Antonia Rodríguez Moreno, "La Negra" y del bailaor Juan Montoya. Gracias a esto, ya antes de conocerse, habían hecho sus pinitos musicales y cuando formaron pareja tenían bastantes tablas sobre el escenario. Manuel, ceutí de nacimiento y criado en Sevilla, empezó desde niño a conocer el mundo artístico formando parte de "Los Gitanillos del Tardón", en el que coincidió con José Antonio Pantoja "Chiquetete" y Manolo Domínguez "El Rubio". Más tarde paso a ser guitarrista hasta que su estancia en la mili le cambió la vida; no por aprender a desfilar, sino porque Ricardo Pachón le ofreció sacarle de allí si se unía a Smash, allí cambió el modo de concebir la música. Mientras que, desde pequeña, Lole -sevillana ella y criada en el barrio de Triana- también se decidió por este mundo y se preparó en la academia del maestro Enrique Jiménez "El Cojo" para posteriormente ejercer de bailaora en los mejores tablaos flamencos del país.


Ya como dúo empezaron a tocar juntos en 1973 hasta que Ricardo Pachón, al que Manuel conocía de su periplo por Smash, les ofreció grabar una maqueta. Con ella Ricardo Pachón se patea diferentes sellos: Basf, Phillips, EMI, RCA... En todos encuentra la misma respuesta, ninguno ve futuro a la pareja, hasta que apareció Gonzalo García-Pelayo que se ofrece para grabarlo. Para su debut discográfico Lole y Manuel viajan hasta Madrid, la grabación dura tres días bajo supervisión de Ricardo Pachón, pero el último día aparece Gonzalo con el contrato donde aparece solo él como productor. Esto no gusta a la pareja que se niega a firmarlo y tras acabar la grabación están en la capital sin un duro y con una copia del master.


A pesar de no tener nada firmado Gonzalo García-Pelayo lanza el disco bajo el sello Movieplay, sin ningún tipo de campaña publicitaria, ni presentación, ni promoción. Poco a poco el álbum Nuevo día (Movieplay, 1975) empieza a funcionar, primero unas pocas buenas críticas de la prensa especializada y después el boca a boca va haciendo la bola cada vez más grande y al final el disco se convierte en un gran éxito. Para no acabar en los tribunales tanto el sello como el dúo llegan a un acuerdo para darles la carta de libertad, para entonces Tomás Muñoz del sello CBS les ofrece un contrato para el que graban sus próximos discos.


El primero de ellos, el álbum Pasaje del agua (CBS, 1976), se graba al año siguiente, donde continúan el camino andado con su anterior disco, siguiendo por la vía de la experimentación, jugando con los ritmos árabes y decantándose por los palos que les eran más habituales: los tangos, las alegrías y, sobre todo, las bulerías. Sin respiro alguno graban lo que sería su tercer álbum, el homónimo Lole y Manuel (CBS, 1977) tras el cual la pareja decide tomarse un descanso ya que el ritmo de trabajo de los últimos había sido frenético.



Después de tres años de parón, en parte por el embarazo de Lole, deciden volver al estudio de grabación pero esta vez sin Ricardo Pachón, que había sido el productor de sus tres primeros lanzamientos, de esas sesiones saldrá su cuarto álbum, Al alba con alegría (CBS, 1980) en homenaje precisamente a su hija, Alba Molina, futura componente de Las Niñas. Para su último álbum para el sello CBS deciden ponerse en manos de un viejo amigo, Gualberto García, que había sido compañero de Manuel en el grupo Smash. Gualberto ejerce de productor y arreglista convirtiendo a Casta (CBS, 1984) en el disco orquestal de Lole y Manuel. En este mismo año se publica el álbum recopilatorio de sus éxitos Grandes éxitos (1984). Poco tiempo después la pareja decide poner fin a su relación, tanto artística como personal.



Sin embargo, lo que parecía un punto final tuvo un epílogo, en los años 90 graban con la orquesta sinfónica de Londres Lole y Manuel cantan a Manuel de Falla (Pasión/Área Creativa, 1992), que generó mucha expectación pero que no llegó a cubrir del todo; visto el revuelo que se levantó con su supuesta vuelta, la discográfica Virgin les ofrece un contrato convirtiendo a Lole y Manuel en los primeros artistas flamencos en una multinacional. Pero esto no les hace variar el rumbo tomado antes de su ruptura, ni supeditarse a ciertas exigencias. 



Graban el álbum Alba Molina (Virgin, 1994) con Antonio Rodríguez -ex-componente de Smash- a la producción, siendo el último disco con material inédito del dúo, al que posteriormente le acompañaron el álbum recopilatorio Lo mejor de Lole y Manuel: Nuevo Día (1994) y el álbum en directo desde el Teatro Monumental de Madrid Una voz y una guitarra (Virgin,1995). Actualmente sus carreras discurren por separado, pero eso no es óbice para que puntualmente colaboren juntos en alguna grabación como en el disco de Lole Montoya "Ni el oro ni la plata" (Sum, 2004), en la que Manuel le escribió algunos temas e incluso llegan a tocar juntos. El 19 de mayo de 2015 falleció Manuel Molina Jiménez a los 67 años de edad, víctima de un cáncer terminal, en su domicilio de San Juan de Aznalfarache (Sevilla).


Fuente: lafonoteca.net
Fotografía: lastfm.es
Carátulas discos: lastfm.es/discogs.com/todocoleccion.net


viernes, 16 de septiembre de 2022

MIGUEL DE MOLINA


Miguel Frías de Molina, conocido artísticamente como Miguel de Molina, nació en Málaga el 10 de abril de 1908 y murió en Buenos Aires el día 5 de Marzo de 1993. Cantaor de coplas y bailarín.


Hijo de una familia humilde vino al mundo en una Andalucía donde habitaba la pobreza, los terratenientes, el clero de la época, la superstición...y todo ello suponía un caldo de cultivo para provocar una guerra civil como ocurriría posteriormente. Su padre era epiléptico y pasaba los días postrado en la cama. El pequeño Miguel aprendió muy pronto que la vida iba a ser dura para él. Rodeado siempre por mujeres (su abuela, su madre y sus cuatro tías) no fue de extrañar que a los 8 años Miguel y sus amigos organizasen un baile donde se juntaron cuatro chicos y dos chicas. Como no podían formar parejas propusieron a Miguel que se vistiese de chica, y este, con la mayor naturalidad del mundo así lo hizo.  Su madre, preocupada por la educación del niño, consigue que ingrese como interno en un colegio de curas, y allí, uno de los sacerdotes, cuando Miguel acude a una de sus llamadas, intenta besarle en la boca, y el niño tímido y retraído le golpea con un tintero en la frente. Es expulsado del colegio e ingresa en otro de monjas, donde tiene una estancia más normal.


En sus ratos libres se dedica a vender golosinas en la calle y con el dinero que gana acude a presenciar espectáculos de variedades que se celebran al aire libre, y a los 13 años, cuando cree que ya ha aprendido bastante en el colegio, decide marcharse del hogar familiar en busca de nuevos horizontes.  Llega a Algeciras y consigue trabajo en un burdel regentado por «Pepa la Limpia», llamada así por mantener el local como los chorros del oro y sin que allí se produjese nunca ningún escándalo. Miguel es contratado para ayudar en la limpieza del burdel, hacer la compra y cocinar.  Una noche, una de las chicas de la casa se mete en la cama con Miguel, pero no consigue nada de este. Es en ese momento cuando Miguel se plantea cual es su condición sexual, aunque la chica le tranquiliza y achaca su impotencia momentánea a los nervios de la primera vez.  «Pepa la Limpia» y su amante invitan a Miguel a viajar a Granada para presenciar un espectáculo organizado por Manuel de Falla y Federico García Lorca. Desde ese momento Miguel sentirá una gran admiración por Lorca, a quien conocerá personalmente más adelante, aunque de una forma superficial, pese a que ya durante toda la vida de Miguel, los poemas de Lorca le acompañaran en todo momento. 


Cansado de trabajar en el burdel de Pepa, Miguel viaja a Tetuán y de allí a Granada donde organiza espectáculos para los turistas, aunque él, todavía no haya descubierto su vocación artística. El trabajo de Miguel es reclutar a turistas y llevarles a cualquier tablao flamenco. La simpatía y el buen hacer de Miguel no pasan desapercibido para un visitante de Sevilla, quien le convence de que viaje a la capital hispalense que está a punto de abrir las puertas a la exposición universal de 1929, y donde el trabajo no le faltará. En Sevilla tiene su primera experiencia sexual. Acababa de cumplir 20 años y un joven artista árabe, llamado Samido, que era la gran atracción en la capital, es quien se lo lleva a la cama por primera vez. Sabrá entonces Miguel de su condición de homosexual, que nunca esconderá ni reprimirá. En Sevilla, Miguel sigue organizando espectáculos para turistas hasta que es reclutado en 1930 para el servicio militar en Madrid. Allí consigue se le destine a Algeciras, donde «Pepa la Limpia» mueve los hilos de sus amistades más intimas entre el ejercito algecireño, y Miguel es rebajado de servicio. Un año después se proclama la república y es entonces, cuando Miguel Frías se decide a dedicarse profesionalmente al mundo del espectáculo. Se convierte a partir de ese momento en Miguel de Molina y populariza canciones como «El día que nací yo» y «Ojos verdes». Al mismo tiempo obtiene un gran éxito bailando el «Amor Brujo».

Miguel de Molina es un artista de composturas muy finas pero no amaneradas. Rompe moldes utilizando chaquetillas muy ajustadas y floreadas que marcarán su personalidad.  Miguel triunfa en Madrid, pero será en Valencia donde alcance su madurez artística. Recorre casi las poblaciones valencianas actuando en teatros de Alicante, Castelló, Sueca, Xàtiva, etc. El estallido de la guerra civil le coge rodando su primera película en Barcelona, y que nunca sería estrenada. Miguel de Molina vuelve a Valencia donde adquiere una casa para vivir junto a su madre. Es reclutado por el bando republicano para un servicio militar, pero su condición de artista le permite ser elegido para actuar por los pueblos y ciudades ante las tropas republicanas. Miguel de Molina declararía que cuando vio la película «Ay Carmela», le recordaba los tiempos en que él hacía lo mismo: levantar los ánimos del ejército republicano. En Teruel actúa en el frente de guerra y en mitad de la actuación sufrieron un ataque de las tropas de Franco, que finalmente logran entrar en Valencia. En ese momento se le recomienda a Miguel de Molina que asista a recibir a las tropas franquistas en la capital valenciana si no quiere tener problemas, y Miguel asustado, asiste a la entrada junto a otros artistas que son colocados en una tribuna, siendo obligados a realizar el saludo fascista.


En la España ya franquista Miguel de Molina recibe la visita de un empresario, miembro del Movimiento, quien le obliga a firmar un contrato para actuar por toda España a cambio de 500 pesetas por actuación, cuando anteriormente llegó a cobrar 5.000. Si no acepta las condiciones, se le prohibirá trabajar y su pasado como artista en las tropas republicanas le pasará factura. Miguel manifestó siempre que sus ideas eran las del respeto mutuo y la libertad de todos los hombres, pero la época no entendía de esta filosofía. Cuando lleva un año junto a otra compañera actuando para este empresario, aunque sabe que detrás hay alguien más importante, decide no renovar el contrato y así lo comunica a su interlocutor. Recibe esa noche una visita de tres individuos que le obligan a subir a un coche manifestándole que tienen orden de llevarle a la Jefatura Superior de Policía en el Paseo de la Castellana. Pero el vehículo seguirá hasta un descampado donde Miguel de Molina es brutalmente torturado: le arrancan el pelo a jirones, le rompen varios dientes y le desfiguran completamente la cara mientras le gritan «esto por rojo y maricón».  Miguel piensa que van a matarle y de hecho escucha algunos disparos mientras pierde el conocimiento. Cuando despierta está solo en mitad del descampado y como puede consigue parar un coche que le llevará a su casa en Madrid. Su negativa a actuar para el empresario le ha costado muy cara. Recibe una notificación para ser confinado en Cáceres y de ahí pasará a Buñol, donde se le prohíbe trabajar. Levantado el confinamiento y de nuevo viviendo en Valencia, Miguel de Molina recibe una invitación para actuar en Zaragoza y tras está actuación le vuelven a prohibir que pueda trabajar. Es entonces cuando el artista visita frecuentemente Xàtiva.


Miguel de Molina acude a Xàtiva donde se hospeda en el "Hotel Españoleto". Participa en las tertulias que varios amigos organizan en el "Bar Moncho" y establece una muy buena amistad, entre otros, con los padres de Miguel Mollá, a quien precisamente se le pone el nombre de Miguel en honor de Miguel de Molina.  También el artista visita frecuentemente a Joaquín (Ximo el de la Malla) y a su mujer Encarna Insa (hermana de Pepe Reig), con quien pasa largas veladas en su chalet de Bixquert. Miguel de Molina subía andando hasta el chalet y por el camino no paraba de cantar. Encarna conserva dos fotografías dedicadas de Miguel de Molina enviadas durante su posterior estancia en Buenos Aires. En ambas les recuerda la amistad que mantienen y en una de ellas se lee en el adverso que «estoy bien. Triunfando y ganando mucha plata a Dios gracias. Os envío un abrazo desde Buenos Aires».


Miguel de Molina, cansado de las prohibiciones para poder actuar, y con la urgente necesidad de ganar dinero, consigue de un amigo un pasaporte para viajar a Buenos Aires, quien además le acompaña para cruzar el charco y vivir en él. Es el año 1942 y el artista acaba de cumplir 34 años.  En la capital argentina triunfa allá donde actúa y adquiere una casa en propiedad que va llenando con sus múltiples pertenencias adquiridas con el dinero que va ganado. Sin embargo un día recibe una orden de que debe abandonar el país, por orden de la embajada española, sin más explicaciones. Pero antes pasará siete días en la cárcel y cuando sale para ser embarcado rumbo a España le habrán quitado todo el dinero que tenía, así como sus pertenencias de la casa: cuadros, joyas, antigüedades, marfil, etc. Precisamente será su amigo, y quien le consiguió el pasaporte, uno de los que más le expoliaron. Miguel de Molina estaba predestinado a estos desengaños. Cuando vuelve a España se ve obligado a malvivir y descubre que todas sus desgracias: la explotación en las actuaciones durante los primeros años del franquismo, la paliza, la prohibición de actuar, su expulsión de Buenos Aires, etc. se deben a un mismo personaje: un alto funcionario de Asuntos Exteriores del gobierno de Franco al que no conoce ni ha visto jamás. Un alto funcionario que además es homosexual y quiso destrozar a Miguel de Molina probablemente por que él quiso ser como el artista y nunca lo consiguió.  


Viaja entonces a México y vuelven los problemas. Miguel de Molina está teniendo un notable éxito allá donde actúa, pero los teatros son controlados por un sindicato que preside Jorge Negrete. Algunos enviados avisan a Molina que debe someterse a las leyes que marca Negrete, pero Miguel se niega. A partir de ahí se le intentan «reventar» algunos espectáculos; colocan petardos en sus actuaciones e incluso una de ellas es interrumpida con grandes gritos por el secretario de Negrete: ni más ni menos que Mario Moreno «Cantinflas». El gobierno de Argentina ha cambiado y Miguel de Molina recibe una llamada de Eva Perón para que actúe en Buenos Aires en un festival benéfico. Hasta allí viaja Miguel y le cambia la vida. Firmará contratos con multitud de empresarios y vive 14 años. En 1957 vuelve a España y recorre toda la geografía española actuando, aunque tiene que aguantar todas las crónicas que en su contra se escriben por su condición de homosexual y republicano. A los 52 años se retiró del mundo del espectáculo. A finales de 1992 a los 84 años, y cuando ya vivía de nuevo en Argentina el rey Juan Carlos I le otorgó, por medio de la embajada, la Orden de Isabel la Católica, el embajador, en nombre del rey dijo que «Miguel de Molina se lo merece. Ha sido el mejor en el renacer actual de la copla y sigue siendo el maestro indiscutido de todos. Sirva esta medalla de sentido reconocimiento y homenaje a su entrañable labor representando lo más noble y profundo de España».
  

Miguel de Molina manifestó entonces que desde 1940 a 1992 habían pasado 52 años, «es cierto que en España, gracias a la democracia, a su majestad y al pueblo, se barrió el fantasma de Caín...pero yo sentía que esa reparación, que quería simbolizarse en la medallita, me llegaba demasiado tarde. De 1940 a 1992 España tardó cincuenta y dos años en darse cuenta de que habían tronchado la vida de un hombre que hubiera querido crecer artísticamente y desarrollarse en la tierra donde nació, sin ser ingrato con la Argentina que me cobijó». Tres meses después la muerte le sorprendió en su casa de Buenos Aires.  Estaba a punto de cumplir 85 años y dicen que como en su famosa copla, hubiese querido cantar como despedida a la sociedad; «Na te pido, na te debo». Sus restos descansan en un panteón del cementerio porteño de la Chacarita, en Buenos Aires, muy lejos de la luminosa Málaga que lo vio nacer.  Ante su tumba siempre hay flores.
(Articulo aparecido en la excelente revista en Internet: www.xatired.com/laciutat a cuyo director Vicent Soriano agradecemos la presente información).

Fuente: elartedevivirelflamenco.com
Fotografía: fundacionmigueldemolina.com
Carátulas discos: discogs.com