domingo, 17 de abril de 2022

EL CABRERO




José Domínguez Muñoz, conocido artísticamente como El Cabrero, nació el 19 de octubre 1944 en Aznalcóllar, (Sevilla/Andalucía). 


Su madre, Carmen Muñoz Frías es oriunda de El Casar de Escalona, provincia de Toledo, su padre José Domínguez Márquez, de Alájar (Huelva), es hijo y nieto de humildes cabreros a sueldo. Con a penas seis años, José que es el mayor de tres hermanos, tiene que abandonar la escuela de párvulos para ayudar a su padre en el cuidado del ganado. Infancia dura dedicada al cuidado del ganado pero donde la música siempre está presente. De su madre, que canta bastante bien y es aficionada al cante de Manolo Caracol, aprende sus primeros sones flamencos. Con sólo 10 diez años comparte tertulia flamenca con los aficionados del pueblo y, siempre que se anuncia un espectáculo flamenco en los pueblos limítrofes, el pequeño José, acompañado de su madre o solo, va a escuchar a los artistas que componían entonces aquellas famosas troupes: Pastora Pavón, Fosforito, Pepe Pinto, Valderrama... Su afición por el flamenco no impide que José, adolescente, sienta una encendida pasión por Carlos Gardel y el Tango rioplatense. Con 25 pesetas, que su padre le da cada semana, baja a Sevilla, en el viajero que lo lleva al Barranco, estación de autobuses. Allí, “en esas maquinitas de música que funcionaban con monedas”, escucha una y otra vez a Gardel: Cuesta abajo, Mano a mano, Volver… así, hasta que sólo le queda dinero para el viaje de vuelta a su pueblo. En esa época, descubre al que sería otra de sus grandes aficiones: Alberto Cortez. 

Esa afición por la música no recibe el apoyo de sus padres que consideran que su porvenir está en el pastoreo. Aún así, José, cuando el gusanillo del arte “es más fuerte que tó”, abandona el "ganao" y aparece por las ferias y reuniones de los alrededores. Canta fandangos, "Las palmeras" y silba con inusitado virtuosismo las músicas de Ennio Morricone y ya, en estas primeras apariciones públicas, casi siempre a modo de espontáneo, despierta expectación. Vive plenamente entregado a su oficio de cabrero pero se desplaza, cada vez con más frecuencia, a los Festivales Flamencos y a la Feria de Sevilla, donde, en aquella época se podían escuchar grandes cantaores en las casetas. Siente auténtica veneración por Juan Talega y para escucharlo hace decenas de kilómetros a pie o en autostop a Sevilla o a Mairena del Alcor, para asistir al Festival Antonio Mairena. Se sabe todos los fandangos de su admirado Paco Toronjo y una noche, en la Feria de Sevilla, tiene la ocasión de hacer su primer mano a mano con el maestro Alonso, que sería, andando el tiempo, un gran amigo. El 7 de julio de 1966 contrae matrimonio con Manuela Ojeda, una joven de su pueblo con quien ya tiene una hija nacida a finales de 1964. La pareja se rompe a los pocos meses del enlace y José se vuelve a instalar en casa de sus padres donde, a cambio de la comida y el aposento, se hace cargo de la piara de cabras propiedad de la familia. Cumple el Servicio Militar en la Sierra de San Cristóbal, entre El Puerto y Jerez, donde pasa más tiempo encerrado en el calabozo, por indisciplina, que fuera de él. 


Entre los soldados hay muchos aficionados al cante y José, desde la garita de guardia, por el telefonillo que lo conecta con el cuartel, convierte las horas de guardia. en noches de insólitos recitales flamencos: soleares, seguiriyas y tonás al estilo de Juan Talega, fandangos de Paco Toronjo, Cantes de las minas, cantes abandolaos, la caña, aprendidos de ese gran maestro pontanés llamado Fosforito... En el cuartel, los soldados se van turnando en la posesión o cercanía del telefonillo. Otras noches, él y su compadre “El Yuma”, se escapan a la aldea del Coyote, especie de barriada subterránea. En una de esas cuevas está el ventorrillo de Juan “El Bizco”, buen aficionado al cante. Allí se reunían soldados y paisanos en improvisadas fiestas que duraban hasta media hora antes del toque de diana en la batería y donde José daba rienda suelta a su afición por las diferentes músicas. Tras el servicio militar José vuelve a su oficio de cabrero pero se desplaza, ya con cierta asiduidad a a Sevilla a los lugares donde se escucha cante. Frecuenta La Venta Vega, El Morapio y La Trocha... Si hasta entonces se había acompañado siempre con los nudillos, sobre la mesa, se va acoplando a la guitarra poco a poco. Conoce a Pepe Carrasco, letrista de casi todas las figuras de la época y asesor artístico de la casa discográfica Belter que le propone grabar un disco. José, que no tiene intención de dejar su oficio de cabrero “por ná”, rechaza la oferta.

A finales de verano, de 1971, José da un paso absolutamente trascendental en su trayectoria artística: por vez primera, intenta probar suerte en el mundo del flamenco. Vende las cinco cabras de su propiedad y compra un billete de tren Sevilla, Madrid. Había oído que, para triunfar en el cante, había que estar en Madrid pero la gran capital no es para él: no soporta el olor que despiden los coches, el ruido, el trasiego de gente, el hormigón... Tras apenas una semana decide volver a Sevilla. El dinero sólo le alcanza para comprar un billete hasta Córdoba. De allí a Sevilla, viaja custodiado por la guardia civil. Al llegar, sin un duro en el bolsillo, duerme bajo los soportales del estadio de fútbol del Sevilla y durante el día deambula por el barrio hasta que, por casualidad se topa con La Cuadra, de Paco Lira donde Salvador Távora y Alfonso Jiménez están montando el espectáculo “Quejío”. Paco Lira lo invita a quedarse en La Cuadra y, a los pocos días, Alfonso Jiménez Romero le ofrece participar en el espectáculo Quejío. Su cometido: el cante por seguiriya, por tonás y cantes de trilla. Acepta y se embarca con ellos en una gira por distintas ciudades españolas, de Francia, Italia y Suiza. Allí, en la ciudad de Ginebra, conoce a su futura compañera, Elena. hija de gallegos afincados en la capital helvética. Pese a su afición, José no acaba de integrarse en el grupo y llega a la conclusión de que no puede seguir dedicándose al cante si no encuentra la manera de alternar esta actividad con su oficio de cabrero. Así, a finales del verano 1972, abandona definitivamente el grupo de La Cuadra de Sevilla.


Vuelve a la vivienda familiar y al cuidado del ganado de sus padres pero no encuentra su sitio y cuando, en octubre 1972, Alfonso Jiménez Romero le ofrece participar en su proyecto, “Oración de la Tierra”, acepta y se convierte, con Fernanda Romero, en el protagonista de la obra. Fernanda representa La Tierra, José, El Hombre: “Desde niño, me enseñaron que el pan que me comía tendría que arrancárselo a las mismas entrañas de la tierra”. Personaje y guión parecen inventados para él, sin embargo, como sucediera con Quejío, José siente que ninguna actividad, por gratificante que sea, le compensa si ésta lo obliga a desentenderse totalmente del pastoreo y, en diciembre, tras el estreno en Puebla de Cazalla, abandona el grupo y regresa a su pueblo. Con los pocos ahorros obtenidos de sus dos experiencias teatrales, compra una tropilla de cabras y se instala, a principios de 1973, con Elena, su nueva compañera, en su pueblo, en casa alquilada y en la más absoluta pobreza. En sus actuaciones con La Cuadra, José había dejado una profunda huella en los públicos y organizadores, aspecto que propició la organización, en invierno de 1973, de una serie de recitales en solitario en Francia y Suiza. En su debut, ya con el sobrenombre de El Cabrero, en el Teatro de l’Atelier de Ginebra, abarrotado de público, interpreta: soleá, seguiriya, malagueña, tientos, cartagenera, serrana, fandangos, cantes de trilla y tonás. Uno de los más prestigioso críticos musicales suizos, Pierre Coullery, en un magnífico y emocionado artículo, lo define: "El Cabrero, un diálogo sin artificios".


En 1974 participa en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. Su presencia en el escenario provoca algunas risas y bromas entre el público: “Vaquero ¿dónde te has dejao el caballo?” Sin embargo, cuando comienza a cantar, se hace el silencio y a final, las palmas echan humo. Es seleccionado para la final pero no obtiene premio alguno. Tras esta presentación en el Concurso de Córdoba, comienza a ser solicitado por algunas peñas flamencas y como lo que dejan las cabras es insuficiente para cubrir las necesidades mínimas, José decide frecuentar de nuevo los reservados de la Venta Vega y el Morapio y el tablado de La Trocha. En 1975, Pepe Carrasco le propone de nuevo grabar con Belter y esta vez, acuciado por la necesidad, acepta. El trato es una permuta: él graba un disco y la casa Belter paga los gastos de clínica de su compañera que va a dar a luz al primero de los tres hijos de la pareja. En otoño sale al mercado Así canta El Cabrero con la guitarra de José Cala el Poeta. A los pocos meses de la publicación del disco, El Cabrero participa, con todas las grandes figuras del momento, en algunos festivales importantes y provoca un auténtico impacto entre el público. Tras el éxito de su primer disco, en 1976 firma un nuevo contrato con Belter para tres nuevas grabaciones : A esta tierra que es mi mare (1976) y Tierras duras (1977), con la guitarra de Eduardo de la Malena y A paso lento (1978) con Pedro Bacán.


A mediados de los 70, todavía vivo el dictador Francisco Franco, y cuando nadie en España se inquieta por la situación de las vías pecuarias, José se embarca, con la única colaboración de su compañera, en la reivindicación de las cañadas, coladas, cordeles, veredas, descansaderos y abrevaderos, que en su pueblo, al igual que en todo el territorio nacional, están usurpadas por los terratenientes y otros agricultores. Por este motivo es objeto de coacciones, amenazas y numerosos procesos de los que sale absuelto pero que, en ningún momento, suponen penalización alguna para los usurpadores. Hasta prueba de lo contrario, se puede afirmar que José Domínguez "El Cabrero", ha sido el pionero de lo que, andando el tiempo, sería el Movimiento por la Recuperación de las Vías Pecuarias. En 1977 vuelve a participar en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y tras su cante por soleá el auditorio estalla en una estruendosa ovación. En todos los corrillos se habla del premio por soleá para El Cabrero. Pero el jurado, ofendido porque el cantaor, “además de llevar las botas manchadas de barro”, al inicio de su actuación se había dirigido al público pero no a los miembros del jurado, deja desierto el premio por soleá, hecho que da lugar, en la noche de entrega de los premios, a una sonora protesta en el Gran Teatro de Córdoba


A principios de 1980 El Cabrero es ya una de las figuras más solicitadas en los festivales flamencos y, aunque confiesa ser totalmente contrario a los concursos, vuelve a participar en el de Arte Flamenco de Córdoba. Motivo: su inveterada manía de "no dejar las cosas a medio hacer”. Obtiene el Premio Nacional de Soleá, por unanimidad y el Premio Nacional de Malagueña, por mayoría. Los que votaron en contra, por considerar que si bien la malagueña estaba bien cantada, no se ajustaba a la ortodoxia, serían luego auténticos paladines de la confusión mientras que El Cabrero seguiría, durante toda su carrera, profundizando en la hondura del cante clásico. Según palabras de Paco Vallecillo, miembro del jurado, el mejor cante de El Cabrero, en aquella edición del concurso, fue la seguiriya pero, ya otorgados los premios por soleá y malagueña, a algunos miembros del jurado, encabezados por el ultra conservador Agustín Gómez, les parecía excesivo concederle a aquel rebelde, el máximo galardón: 3 premios nacionales y el cuarto, al cantaor más completo, según las normas del concurso. Al día siguiente de la entrega de premios, en el Gran Teatro de Córdoba, José vuelve con sus cabras y es agredido por un guarda jurado en una vía pecuaria: Andaluza de Piritas, que explotaba, a cielo abierto, el yacimiento de pirita de su pueblo, había desviado, para su uso particular, un arroyo interrumpiendo el paso del ganado. José sabedor de sus derechos, se adentra unos metros por el único paso habilitado que está dentro de los terrenos de Andaluza de Piritas. El guarda de la empresa lo amenaza empuñando una tercerola que José le arrebata, tras un forcejeo, cuando ve que el guarda echa mano de un peine de municiones.


Tras dejar el ganado con un compañero, se apresura a entregar el arma y las municiones en el Cuartel de la Guardia Civil, con la intención de denunciar aquellas amenazas e intento de agresión. La Guardia Civil lo retiene en el cuartel, sin tomarle declaración, hasta la llegada del guarda con el abogado de la empresa y redactan atestado de denuncias contra él, por “agresión a una autoridad”. Así, José pasa de denunciante a denunciado. Es encarcelado y puesto en libertad a los seis días, pero el Ministerio Fiscal califica los hechos de “atentado contra una autoridad” y pide para él, cuatro años, cuatro meses y un día de prisión, proceso del que resultaría absuelto por el tribunal de la Audiencia de Sevilla. La prensa, en general, informa ampliamente del suceso y se muestra a favor del cantaor. Toda la prensa, a excepción del cordobés Agustín Gómez, que mantiene, en diferentes medios de comunicación, la teoría de que el suceso había sido provocado por El Cabrero para procurarse más notoriedad. Pero la beligerancia del crítico conservador se muestra con mayor rotundidad aún, poco tiempo más tarde, cuando el cantaor es denunciado por blasfemia. a raíz de unos hechos acaecidos durante un festival en Alcolea de Córdoba, en el que también participaba Luis de Córdoba. El Cabrero, al sufrir una grava afonía, subió al escenario para disculparse y decir que tenía que renunciar a cantar por no estar en condiciones de hacerlo. El público, en su mayoría seguidores del cantaor, lo animó a cantar “aunque sea por señas”, así que lo intentó. 

Como la voz no le respondía, un grupito de “aficionados”, entre abucheos, lo increparon imitando el berrear de las cabras, a lo que José, impotente e indignado, respondió “Me cago en Dios, ¿No dije que no podía cantar?.." La inmensa mayoría del público lo apoyó con aplausos, los del berrido se fueron directamente a denunciarlo por aquella horrible blasfemia, ante la Guardia Civil. En los días posteriores Agustín Gómez, cual patético Torquemada, libró una furibunda campaña, en la radio contra el blasfemo dando rienda suelta a su ya conocida fobia contra el cantaor sevillano. Tras celebrarse juicio, en Córdoba, y pese a que los propios denunciantes admitieron que se había tratado de una exclamación sin carácter ofensivo, el juez lo condena a 5 meses de arresto mayor y multa de 40.000 Ptas. Tras un recurso, la audiencia rebaja la pena a dos meses de prisión y el juez se niega a aceptar la remisión de la pena por lo que El Cabrero, en octubre de 1982, ingresa en la prisión provincial de Sevilla provocando tal escándalo y movilización social que a los 22 días de su ingreso en prisión, el gobierno de la UCD otorga un indulto extraordinario y el cantaor es puesto en libertad. Durante el decenio de los 80 el mensaje de El Cabrero, plasmado en sus letras, se hace cada vez más contestatario mientras que en su estilo reivindica los valores tradicionales del cante jondo, sin aditivos, en un momento en el que buena parte de los llamados “flamencologos” apuestan ya descaradamente por la fusión. 


En este caminar “a contra corriente”, El Cabrero se enfrenta a una feroz campaña de desprestigio a cargo de un puñado de críticos, bien conocidos de todos los seguidores del cantaor, campaña que es proporcional a la popularidad que el cantaor de Aznalcóllar alcanza a nivel nacional. Se convierte en una figura emblemática de los grandes Festivales de Flamenco y, mientras algunos medios lo califican de fenómeno social, los ya citados flamencologos y sus alumnos, se empeñan en afirmar que la carrera del cantaor será breve. En 1988 se graba en Aznalcóllar, Bayonne, Sevilla (La Carbonería) y Marinaleda el documental "El Cabrero: El cante de la sierra", de Béatrice Soulé. Este trabajo, que obtiene el Premio Especial del Jurado en el Festival de La Rose d’Or de Montreux (Suiza), es emitido por más de cuarenta cadenas en Europa, América, Asia y Oceanía mientras en España, ninguna cadena de televisión acepta emitir la cinta. El decenio de los ochenta es el más fértil de su carrera, en lo que a grabaciones discográficas se refiere. Con Antonio Sousa, su guitarrista habitual, graba A mí me llaman Cabrero, Dale alas, Luz de luna y Le sigo cantando a Huelva, participando también en estos dos últimos, Pepe Habichuela y Juan Díaz. Con José Luis Postigo, que sustituiría a Antonio Sousa como guitarrista “de cabecera”, graba Que corra de boca en boca y, en 1988, Encina y cobre, con Paco del Gastor iniciando con éste una colaboración artística que duraría más de 12 años.

DISCOGRAFÍA seleccionada:

1975 - Así canta El Cabrero (guit. José Cala el Poeta)
1976 - A esta tierra que es mi mare (guit. Eduardo de la Malena) [Reeditado en 1980 bajo el título "Sé la hora por el sol"]
1977 - Tierras duras (guit. Eduardo de la Malena)
1978 - A paso lento (guit. Pedro Bacán)
1980 - Luz de luna
1980 - A mí me llaman Cabrero (guit. Antonio Sousa)
1983 - Dale alas... [Reeditado en 1992 bajo el título "Fandangos de Huelva"]
1983 - Que corra de boca en boca [Reeditado en 1992 bajo el mismo nombre]
1988 - Encina y cobre
1988 - Le sigo cantando a Huelva
1989 - Por la huella del fandango
1989 - Grandes éxitos [Recopilación]
1991 - 50 años de Flamenco: 1940-1990. vol. 2 [Recopilación]
1991 - De la cuadra a la carbonería (guit. Paco del Gastor)
1994 - En directo Paris 1994 (guit. Paco del Gastor) [Directo]
1996 - Sin remache (con Tango al Sur)
1996 - Como el viento de poniente
1998 - Un diálogo sin artificios
2001 - Su gran antología [Recopilación 3 CDs]
2005 - Con rebeldía [Recopilación]
2008 - Fandangos Calañeses [Recopilación]
2008 - Por los caminos del viento
2011 - Pastor de nubes (guit. Rafael Rodríguez)

Carátulas de sus grabaciones seleccionadas:
EP's y SINGLES:
Para verlos pulsar el enlace El Cabrero

Resto de las carátulas de los ÁLBUMES seleccionados:






Fuente: flamencosdenerva.mforos.com
Fotografía: discogs.com
Carátulas discos: discogs.com


viernes, 15 de abril de 2022

RAIMUNDO AMADOR


Raimundo Amador Fernández, conocido en el mundo artístico como Raimundo Amador, nació el 26 de mayo de 1959 en Sevilla (Andalucía). Guitarrista y compositor español de música flamenca. Su estilo de música trata de fusionar el flamenco con otros estilos, como el rock o el blues.


Raimundo Amador aprendió flamenco con su padre, que trabajaba como guitarrista en la base norteamericana de Rota. Todavía hoy toca Raimundo alguna falseta creada por su padre. A los 12 años, ya en Sevilla, Raimundo recorría las calles tocando por unos duros, unos bocadillos o el dinero del taxi para regresar a casa. En "Los Gitanillos" conoció a Camarón y a Paco de Lucía y un poco más tarde, a mediados de los 70’, a Kiko Veneno. 
Raimundo Amador aprendió el flamenco en la calle; y en el mismo ambiente conoció a los grandes del rock y del blues que tanto le han fascinado siempre y a los que ha intentado acercarse sin renunciar al flamenco: Dylan, Hendrix... Su capacidad de interiorizar todos los sonidos que escucha le ha convertido en uno de los principales artífices del mestizaje entre el flamenco y otras músicas; no en vano fue fundador de los dos grupos pioneros y más significativos de la fusión: Veneno (1977), con su hermano Rafael y Kiko Veneno, y Pata Negra (1981), a solas con su hermano. A este mestizaje Raimundo Amador llegaba ya curtido en el acompañamiento con su guitarra a cantaores y bailaores de su dinastía y a la familia Montoya y en colaboraciones con los grandes del flamenco: Paco de Lucía o Camarón, con este último ya con intención de hacer flamenco-rock.


Cuando Pata Negra tenía solo el primer disco en la calle, son invitados por Cathy Claret, pionera indiscutible de la música de fusión (www.myspace.com/cathyclaret) a participar en sus discos "Cathy Claret" y "Soleil y locura". Con el tiempo, Raimundo Amador y B.B King versionan la canción de Cathy "Bolloré" que habla del papel de fumar. Canción que se vuelve un hit "El bolleré", y un clásico de sus conciertos...
Veneno, en sus inicios, graba dos álbumes (Veneno en 1977 y El pueblo guapeao en 1989) y Pata Negra graba cuatro álbumes con los hermanos Rafael y Raimundo a la cabeza (Pata Negra en el 81, Rock gitano en el 82, Guitarras callejeras en el 86 y Blues de la frontera en el 87. Los dos últimos discos de la banda (Inspiración y locura en 1990 y Como una vara verde en 1994) los lanza Rafael Amador en solitario y Raimundo comienza otra etapa en su vida musical.

Tras la disolución de Pata Negra, emprendió su carrera como cantante y guitarrista, continuando y madurando el estilo que había creado junto a su hermano Rafael; esta vez en solitario, pero rodeado siempre de excelentes músicos en la banda que le acompaña, en los conciertos o que colaboran en sus discos, o participando él en sus grabaciones: Antonio Carmona, Remedios Amaya, Cathy Claret, Enrique Morente, Lole y Manuel, Sorderita, Ketama, Kiko Veneno, Juan Perro, Andrés Calamaro, Mala Rodríguez, la Familia Montoya, Camarón, Martirio, No me pises que llevo Chanclas, Rosario, José Soto "Sordera", El Lín, Luz Casal, Antonio Flores, Los Rodríguez, Nacho García Vega, Nacho Campillo, Malevaje, Tomatito, Björk ... y una lista casi interminable. La colaboración más conocida, y quizá la más apreciada por Raimundo, sea la del músico de blues B. B. King, que participó en su primer álbum en solitario (Gerundina, 1995) y en uno de sus conciertos en Las Ventas de Madrid, también en el año 1995.


Sus siguientes álbumes, hasta el año 2014, han sido: En la esquina de Las Vegas (1997), En directo: Noche de flamenco y blues (1998), su participación en la banda sonora de la película Se buscan fulmontis (1999) del grupo Los Enemigos, Un okupa en tu corazón (2000), Isla menor (2003), el recopilatorio Mundo Amador (2005), el también recopilatorio El flamenco es... (2010), Medio hombre medio guitarra (2010), la selección de sus mejores temas Lo mejor de... (2014) y el doble CD recopilatorio titulado Antología.

DISCOGRAFÍA mencionada, RAIMUNDO AMADOR

ÁLBUMES:








DISCOGRAFÍA mencionada, VENENO
ÁLBUMES:




DISCOGRAFÍA mencionada, PATA NEGRA
ÁLBUMES:








Fuente: lahiguera.net

Fotografía: sevillamagazine.es
Carátulas discos: discogs.com/lastfm.es/musica.fnac.es

miércoles, 13 de abril de 2022

ANTONIO DE CANILLAS


Antonio Jiménez González, conocido artísticamente como Antonio de Canillas, nació el 21 de agosto de 1929 en Canillas de Aceituno (Málaga) y falleció el día 3 de abril de 2018 en la misma población de su nacimiento. Cantaor de flamenco.


Es un cantaor que destaca en los estilos propios de su tierra. Está considerado como el más veterano de los cantaores malagueños. Empezó muy joven y lleva más de sesenta años dedicado al cante flamenco y cuenta en su haber con numerosos premios nacionales de cante. Posee la Lámpara Minera del VI Concurso del Cante de Las Minas de La Unión (Murcia). Es uno de los  más grandes saetero que tenemos en España,  y a él se le atribuye la creación de la saeta malagueña. Su interpretación en cada uno de los estilos es de una voz  magistral, muy considerada por los aficionados, como sus colaboraciones en Rito y geografía del Cante, también intervino en la Magna Antología del Cante Flamenco, Cultura Jonda y Sabor a Málaga. Además ha participado como una de las principales figuras de la I Edición del Festival ‘Málaga en Flamenco’ organizado por la Diputación de Málaga y en Los Jueves de la Crítica de Málaga en Flamenco donde se homenajeó su trayectoria por parte de la Diputación Provincial, y se editó una biografía escrita por Gonzalo Rojo.



Es uno de los principales artistas en interpretar las misas flamencas y verdadero organizador de un grupo flamenco interpretativo de las primeras misas flamencas que se dieron a conocer, realizándose con un éxito enorme por toda la afición seguidora de estos ritos flamencos. Recorre toda la geografía española y países extranjeros, en los años más gloriosos de su vida. Es considerado por toda la afición, uno de los buenos cantaores de los cantes por malagueñas, saetas, y sus fandangos personales. A pesar de su edad continúa en la brecha con su mejor calidad de interpretación, y grandes facultades, con su voz flamenca clara y potente. Posee una amplia discografía de discos pequeños y grandes, de la que más abajo se hace una selección.

DISCOGRAFÍA seleccionada,
EP's y SINGLES:
Para verlos pulsar el enlace Antonio de Canillas

Carátulas del resto de ÁLBUMES seleccionados:








Fuente: elartedevivirelflamenco.com/wikipedia
Fotografía: youtube.com
Carátulas discos: discogs.com

lunes, 11 de abril de 2022

JUAN EL DE LA VARA


Juan Amaya Cruz, conocido artísticamente como Juan "El de la Vara", nació el año 1938 en Barcelona. Cantaor gitano primo hermano de Carmen Amaya.


Hay una clase de artista flamenco que por distintos motivos gozando del favor del publico y la profesión, ha permanecido al margen de los tradicionales circuitos flamencos desarrollados en los años 60 y 70. Uno de los más característicos es Juan el de la Vara, quien llevó su gitanísimo eco de campana gorda a los escenarios en las compañías folclóricas de la época, la de Pepe Marchena, la de Juanito Valderrama, la de Rafael Farina. Eran tiempos de río revuelto, pero ni Juan era lo que se dice un folclórico (mucho menos un nacional-folclórico), ni comulgaba con el espíritu que alimentaba esta clase de manifestaciones “españolistas”. Tan importantes como su faceta cantaora es la de letrista, aspecto este que muchas veces se pasa por alto creyéndose que las coplas del flamenco vienen del aire y las escribe el viento.

Juan de la Vara se expresaba así en unas entrevistas: "Llegó una época en que me escuchó Lola Flores, El Pescadilla, y Curro Romero, esta gente, que yo ya no me rodeaba nada más que con ellos. Les cantaba por fandangos. Yo creé un fandango que a ellos les gustaba mucho. Antes, los tratantes de ganado siempre llevaban una vara en la mano, y saqué la letra de " Con mi varita en la mano" que empieza "A pelo, a pelo / un macho que yo tenía con cuatro dedos más de la marca...". Lo grabé con los Habichuelas y desde entonces me pedían "los fandangos de la vara" y me quedé con la vara, que Juan el de la Vara me he quedao. El autor soy yo. Pero a pelo lo firmó Opalo. Ese fandango, el de "Chiquitito y apenas andaba" y "En una piedra de mármol yo me acosté" me los pidió Camarón, que en paz descanse, a él le gustaba mi estilo y me los pidió y yo se los dí y los grabó antes que yo".


"Tengo de Carmen Amaya unos recuerdos muy buenos y muy malos, porque yo la conocí cundo vino a Barcelona a hacer la película "Los Tarantos", en el barrio de Somorrostro, a finales del año 1962. Estaba muy malucha, mu mala, mu mala del riñón. Hizo la película enferma y la terminó porque era una mujer de mucho temperamento. Murió el 7 de enero de 1963, y la enterramos en Bagur el día 9, que tengo una foto echándole la tierra en la fosa. Una cosa que sale nada más que una vez. Para superar a Carmen no sé …es muy difícil".

DISCOGRAFÍA seleccionada,
EP's y SINGLES:
Para verlos pulsar el enlace Juan El de la Vara


Carátulas del resto de ÁLBUMES seleccionados:










Fuente:elartedevivirelflamenco.com
Fotografía: discogs.com
Carátulas discos: discogs.com/